Leffe, Hoegaarden, Guinness o incluso marcas conocidas como Brewdog. ¿Qué tienen en común? Pues que aunque antaño fueron artesanales, hoy en día poco tienen en común con la marca original, y están en manos de una de las grandes industrias que hoy la vende al por menor.

Las abadías belgas y algunos micros del mismo país suelen ser el ejemplo más común. Abadías como las de Leffe, Grimbergen o Affligem, o micros como Judas o la mencionada Hoegaarden, llega un momento que mueren de éxito. No pueden hacer frente a la producción, y son una jugosa marca, y acaban vendiéndolo a grandes multinacionales. Esto no es necesariamente malo. La Leffe Brune es una cerveza aunque peor que otras de su estilo con una calidad/precio excelente. O la Hoegaarden es una de las mejores witbiers del mercado y se puede conseguir fácilmente.

Pero comparar una de estas cervezas con cualquieras de las de tirada limitadísima de estilos similares es insultante. No es de extrañar por ello que hoy en día el sello trapense sea tan importante, y cualquier abadía intente sumarse a ello.

Si nos vamos a marcas como Guinness es otro concepto. Muy antiguas, se puede decir que casi desde el principio vendieron cerveza bastante al por mayor. Pero con su éxito, y a veces por la compra también por empresas más potentes, ya poco importa la calidad de la cerveza, y si el precio del producto y distribuirlo a muchos lados. La irlandesa es el ejemplo de ello. En Irlanda donde tienen una cultura cervecera muy buena todavía venden un producto bastante bueno. Pero la Guinness fuera de Irlanda (aunque sea de tirador) no tiene nada que ver, y ya vende más por nombre que por otra cosa, aunque nadie se niegue a una pinta porque suele ser la única porter decente disponible.

¿Y en España? Pues tenemos algunos ejemplos muy conocidos como Moritz, cervezas antaño artesanales, compradas por grandes marcas, y que hoy en día es una cerveza industrial más.

Otros ejemplos como las de Sagra o La Virgen. Cervezas que nacieron con el concepto de artesanas en grandes empresas que poco tienen que ver con ello, y con un producto por encima de la media pero no excelente.

Y ya las marcas industriales, donde desgraciadamente lo más parecido a Guinness que tenemos son Estrella Galicia o Ambar. Cerveceras todavía independientes con un producto algo por encima de la media, pero más bien regulero